Un Real Madrid en éxtasis a la Final Four

Los blancos, en el mejor partido de la temporada, acaban con el Panathinaikos y jugarán en Belgrado por su décima copa de Europa

Los griegos reaccionaron en el último cuarto, pero un suertudo triple a tabla de Doncic acabó con sus aspiraciones

Había que finiquitar así al Panathinaikos, acabar con su agobiante baloncesto, con ese insoportable control, con esa preeminencia del físico, de las posesiones largas, de la defensa por encima de todas las cosas de la que reniega Xavi Pascual en su discurso, que no en sus actos. Había que hacer saltar por los aires la eliminatoria con la pura esencia del Real Madrid, a la carrera, en éxtasis, con prisa pero por el camino correcto, ese que evitaba el regresar a Atenas a por el quinto. Necesitaba el grupo de Pablo Laso un subidón como el de anoche, con el mejor ambiente del curso en el WiZink, para impulsarse hacia un final de temporada que borre los sinsabores del pasado. [Narración y estadísticas (89-82)]

Después de todo, los blancos estarán en Belgrado el próximo 18 de mayo, con el CSKA del Chacho enfrente, en la quinta Final Four de los últimos seis años, confirmándose en la elite, ahí donde le obliga su historia y su presupuesto, pero también donde estuvo ausente 15 años, entre 1996 y 2011, no conviene olvidar. Pugnando por recuperar la corona europea, por su décima particular y, si Campazzo llega a tiempo, lo hará con todos sus efectivos y con el impulso anímico de haber sobrevivido a una eliminatoria que amaneció con pesadilla y que vivió en su desenlace los mejores minutos blancos del curso, aunque finalmente sufrieran para tumbar al PAO.

El duelo, aunque escondiera un susto postrero con la reacción desesperada del Panathinaikos, fue una liberación. El Real Madrid jugó, por momentos, quizá como nunca en los dos últimos años, lanzado y sin complejos, confiado en su superioridad, con tantas variantes que nada podía hacer el rival. Si los griegos habían contenido el ímpetu blanco en los tres primeros rounds, apenas pudieron aguantar 10 minutos más. Los chicos de Laso se plantaron en el Palacio dispuestos a no dejar pasar la oportunidad. Salieron como lo hacía Mike Tyson en sus combates, no simplemente a ganar, sino a despedazar a su rival, a hacerlo besar la lona más pronto que tarde.

 

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